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Animal extinto
Diplocaulus
Diplocaulus
Largo aprox. 80 cm
Altura aprox. 10 cm
Peso aprox. 7 kg
Alimentación Peces
Era(s) Hace entre 297 y 284 millones de años, en el Pérmico inferior
Posible hábitat. charcas ,pantanos y ríos
Significado del nombre Doble tallo
Destacados Cabeza extraña, patas pequeñas y cola larga
Yacimientos norteamerica
Descubierto por Edward Cope
Año de Descubrimiento 1877
Especies Diplocaulus salamandroides

Diplocaulus magnicornis Diplocaulus brevirostris Diplocaulus recurvatus Diplocaulus minimus

Los Diplocaulus vivían en las charcas y pantanos de América del Norte hace alrededor de 270 millones de años. Tenía una cola larga que le daba impulso en el agua y las patas extendidas hacia los lados, como los actuales tritones, pero tenía una cabeza muy extraña. Tenía unos enormes huesos a los lados de la cabeza, formados por los huesos del pómulo. Estos huesos crecían al mismo tiempo que el animal, de forma que probablemente las crías ya tuvieran pequeños huesos. Es posible que esta extraña cabeza sirviera como protección ante los depredadores, pues para aplastarle el cuello, el depredador tendría que tener un cráneo inmenso para que le cupiera en la boca todo el cráneo del animal. Pero la idea más aceptada acerca de su uso es que se usaban como aletas para controlar la dirección y la altura del animal. Su lengua era bífida y con ella extrangulaba a sus presas antes de tragarla, además de ejercer sobre ella una enorme presión con sus fuertes mandíbulas. Algunas especies eran capaces de segregar una especie de ácido o veneno con el cual ya terminaban de rematar a la presa. La extraña cabeza tiene forma de boomerang.

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Características Editar

Los Diplocaulus adultos llegaban a medir aproximadamente un metro de longitud. Diplocaulus poseía un cuerpo corto y ancho y unas extremidades cortas, lo que intriga a muchos científicos. Poseía además una cabeza en forma de búmeran,2​ lo que ha llevado a algunos científicos a suponer que podría haber servido para nadar mejor en el agua moviendo el agua hacia los lados como un tiburón o para que los depredadores no lo pudieran engullir. Al igual que el género Diploceraspis, los individuos juveniles no presentaban cuernos, los cuales iban desarrollando a medida que crecían3​ Por otra parte, Rinehart & Lucas (2001) demostraron que el desarrollo de los cuernos tabulares no era un proceso continuo, si no que, al contrario, presentaba un patrón de dos fases ontogénicas.